CORTE PENAL INTERNACIONAL

La Corte Penal Internacional, tal y como señala el artículo 1 del Estatuto de Roma que ejerce como su instrumento constitutivo, es una institución de carácter permanente. La Corte se encuentra habilitada de juzgar a las personas por los crímenes más graves, pues los bienes jurídicos que vulneran son los más valiosos para la comunidad internacional. Estos engloban los siguientes delitos: Crimen de genocidio, crimen de lesa humanidad, crimen de guerra y crimen de agresión. La Corte Penal Internacional tiene carácter complementario puesto que se limitará a juzgar siempre y cuando el Estado Parte se vea totalmente impedido de hacerlo, o sea evidente que el Estado no juzgará los crímenes que la persona cometa. En consecuencia, respeta el derecho interno de cada país y su jurisdicción, por lo que sirve como una herramienta eficaz para combatir la injusticia en todo el mundo junto a los Estados Partes.

Mesa Directiva: Mirella Ruiz, Aldha Parra y Nicole Alva Rossenouff.

Tópico A: Caso Lubanga (República Democrática del Congo)
El caso Lubanga, siendo el primer caso que se llevó a cabo, es uno de los más relevantes en la historia de la Corte. En este sentido, la CPI posee un reto muy grande al no tener ningún tipo de jurisprudencia ni antecedente a su favor. Lubanga fue encontrado culpable de los cargos el 14 de Marzo del 2012, a raíz de que se probó que cometió crímenes de guerra al enlistar y reclutar niños menores de 15 años, además de usarlos como sus guardaespaldas y hacerlos participar activamente en enfrentamientos (niños soldados). Actualmente el caso se encuentra cerrado, y está en proceso de decidir sobre las reparaciones de las víctimas.

Tópico B: Caso Ongwen (Uganda)
El caso Ongwen, que continúa abierto, comienza con un dato impresionante: el acusado Dominic Ongwen debe enfrentar 70 cargos, los cuales varían entre crímenes de lesa humanidad (asesinato, esclavitud, tratos inhumanos) y crímenes de guerra (asesinato, trato cruel a los civiles, dirigir deliberadamente un ataque contra la población y saqueos). Los cargos también incluyen crímenes de género y crímenes sexuales, que constan en matrimonios forzados, violación, tortura, esclavitud sexual, y el reclutamiento y el uso de niños menores de 15 años para su participación activa en enfrentamientos.